La accesibilidad web es el conjunto de prácticas, estándares técnicos y ajustes de interfaz que permiten que cualquier persona (con o sin discapacidad visual, auditiva, motora o cognitiva) pueda percibir, entender, navegar e interactuar con un sitio web. Se rige por las pautas internacionales WCAG 2.1/2.2 publicadas por el W3C y, en la Unión Europea, por la European Accessibility Act (EAA), en vigor desde junio de 2025.
En la práctica, una web accesible no es solo "una web para personas con discapacidad". Es una web que funciona bien para el 16 % de la población mundial que tiene algún tipo de discapacidad, para usuarios mayores, para quien navega con conexión lenta, para quien usa el móvil bajo la luz del sol y, de forma nada casual, para los robots de Google y los modelos de IA que indexan tu web. Accesibilidad y SEO tiran del mismo cable.
Cumplir accesibilidad implica decenas de criterios técnicos: contraste de color, estructura semántica, etiquetas alt en imágenes, navegación con teclado, compatibilidad con lectores de pantalla, formularios claros, textos redimensionables, subtítulos en vídeo… Hacerlo a mano cuesta semanas de desarrollo. Hacerlo con una herramienta especializada cuesta minutos.